Génesis 37:9 Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí.
40:8 Ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo interprete. Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las interpretaciones? Contádmelo ahora. (12) Y le dijo José: Esta es su interpretación: los tres sarmientos son tres días.
Mientras José estaba en la cárcel tuvo la fe y la confianza de interpretar los sueños de dos de sus compañeros de cárcel, aunque sus propios sueños todavía no se habían cumplido. Si sus sueños se cumplen según su interpretación, resulta fácil interpretar los de los demás. Pero en el caso de José, aun después de diez años, la interpretación de sus propios sueños no se había cumplido. Era difícil que alguien en tal situación interpretara los sueños de los demás. No obstante, eso fue lo que hizo José.
Puedo testificar que yo he hecho lo mismo. He alentado a los demás a seguir adelante según la visión que recibieron, aun cuando mis visiones no se habían cumplido. Indudablemente yo tenía razón en hacerlo. Todos los soñadores de antaño sufrieron algo por el bien de los que vendrían más tarde.
Andrew Murray dijo una vez algo por el estilo: el buen ministro de la Palabra siempre debe ministrar más de lo que ha experimentado. Esto significa que debemos hablar más según la visión que según el cumplimiento de la misma. Aun cuando nuestra visión no se haya cumplido, debemos hablar de ella. Llegará el momento en que nuestra visión se cumplirá. Los sueños de José se cumplieron finalmente mediante su interpretación del sueño del copero.