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Versículos de la Biblia

Mateo 15:11 No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. (19) Porque del corazón provienen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

Juan 6:57 Como me envió el Padre viviente, y Yo vivo por causa del Padre, asimismo el que me come, el también vivirá por causa de Mí.

Palabras del ministerio

En el capítulo quince de Mateo, inmediatamente después de la disputa acerca del lavamiento de manos, se encuentra un relato que presenta al Señor Jesús como el alimento. Mateo tiene una razón definida para presentar estas dos secciones juntas [15:1-20 y 15:21-28]. Su propósito es mostrar que el Señor quiere que le comamos, que le tomemos como nuestra comida, y no que nos lavemos las manos. Aunque nos lavemos las manos muchas veces, seguiremos teniendo hambre.

En este capítulo vemos que lo que le interesa al Señor no son las prácticas externas, sino la condición interior. Lo importante no es lavar lo sucio de nuestro exterior, sino ser limpiados interiormente. Para recibir la limpieza interior, es necesario que algo entre en nosotros, la cual se logra al ingerirlo nosotros. El Señor Jesús como el alimento que nos nutre es el mejor elemento purificador. Cuando Él entra en nosotros como alimento, no únicamente nos nutre, sino que también nos limpia interiormente. Él no lava nuestras manos, sino nuestro ser interior. La limpieza interior por medio de comer a Jesús es lo que une las primeras dos secciones del capítulo quince.