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Por: María Leonor Valencia Gutiérrez
Coordinadora de Vigías del Patrimonio Cultural y Natural RECUERDA

Cuando supe por primera vez de la estrategia que se estaba gestando para promocionar nuestra laboyana Plaza Minorista de Mercado, confieso que no solo sentí sorpresa, sino que una profunda alegría me embargó el corazón. Ver a la comunidad laboyana, liderada por la Cámara de Comercio y articulada con diversas instituciones, ponerse la camiseta para transformar este espacio en un lugar digno, vivo y atractivo tanto para nosotros como para los visitantes del país y del exterior, es una de las noticias más alentadoras de los últimos tiempos.

En una de las reuniones de preparación del “Primer Festival de la Plaza de Mercado de Pitalito”, donde nos dimos cita representantes de distintas entidades y colectivos para finiquitar detalles, se respiraba un ambiente de compromiso genuino. Da gusto ver cómo, cuando el propósito es común, cada sector ofrece lo mejor de su haber: propuestas para el manejo de residuos y cambio del chut, capacitaciones en manipulación de alimentos, jornadas de limpieza profunda con hidrolavadoras y guadañas, brigadas de salud preventiva, además de intervenciones de música y danza.

Cuando llegó mi turno como representante de Vigías del Patrimonio Cultural y Natural RECUERDA, propuse una actividad que dialogara con la cotidianidad del lugar. Es decir, organizar un torneo de ajedrez el viernes 28 en horas de la tarde, aprovechando la experticia en organización de los integrantes de nuestra agrupación. En ese momento, cruzó por mi mente una duda inevitable: “¿Qué tal que nadie se inscriba?”. Sin embargo, un joven abogado presente me sacó rápidamente del titubeo con una certeza contundente: “Aquí lo que hay es excelentes jugadores del juego ciencia”.

Y no se equivocó. Llegado el día, el torneo reunió a catorce contrincantes que disputaron cada jugada estratégicamente, con respeto y entusiasmo, en un ladito de la venta de plátanos y en medio del dinamismo diario de nuestros tenderos. Ver los tableros desplegados entre los aromas de las frutas, el ida y vuelta de compradores y el saludo cotidiano del mercado fue una estampa inolvidable que demostró que el patrimonio también se vive en el juego, la interacción y el encuentro ciudadano.

Este primer torneo denominado Plaza de Mercado de Pitalito es el comienzo de muchos que se desarrollarán con miras a hacer crecer no solo la práctica del ajedrez, sino las relaciones interpersonales como herramienta de construcción de una sociedad donde todos seamos felices.

El Festival de la Plaza Minorista de Mercado nos deja una lección contundente sobre lo que podemos lograr cuando sumamos voluntades. La articulación de la CAM, la Policía Nacional, el SENA, la ESE Municipal, la Cámara de Comercio, las Secretarías Municipales, el ICRD, el colectivo de jóvenes “Un Equipo para todos”, Vigías del Patrimonio Cultural, Periodistas de diferentes medios de comunicación local y regional y los propios comerciantes, sumada a los concursos, premios y brigadas de salud, dio como resultado una jornada impecable donde lo más valioso fue, sin duda, la hermosa actitud y la sonrisa de cada colaborador y asistente.

Las plazas de mercado son el reflejo vivo de la identidad de los pueblos. Apostarle a su dignificación, a su limpieza, a su sana convivencia y a su animación cultural no es solo una estrategia comercial o turística; es un acto de afecto y orgullo por lo nuestro.