El crimen de José Deifer Giraldo Herrera y su hijo Yerlion Andrey Giraldo Marín en zona rural de Cajibío, Cauca, reaviva las alertas sobre la seguridad de los firmantes del Acuerdo de Paz.

Un nuevo hecho de violencia enluta a las comunidades campesinas de Cajibío, Cauca, y vuelve a poner en el centro de la discusión las garantías de seguridad para los firmantes del Acuerdo de Paz.
José Deifer Giraldo Herrera y su hijo, Yerlion Andrey Giraldo Marín, fueron asesinados el viernes 28 de agosto en la vereda La Primavera, cerca del corregimiento El Carmelo. Según denuncias de organizaciones sociales, ambos habrían sido interceptados por hombres armados antes de ser ejecutados. Los cuerpos fueron hallados a un costado de la vía rural con impactos de arma de fuego.
En el lugar se encontró un cartel en el que se señalaba a las víctimas como supuestos “colaboradores de las Farc”, elemento que ahora hace parte de la investigación para establecer la autoría y motivaciones del crimen.
Además de ser firmantes del Acuerdo de Paz, José Deifer y Yerlion estaban vinculados al Proceso de Unidad Popular del Suroccidente Colombiano (Pupsoc), organización que rechazó de manera contundente el doble asesinato y recordó la labor comunitaria de las víctimas en favor de las comunidades campesinas.
El hecho ocurre en un contexto de alta presión por parte de estructuras armadas ilegales que disputan el control territorial en el Cauca, situación que incrementa los riesgos para líderes sociales, campesinos y personas en proceso de reincorporación.
De acuerdo con Indepaz, entre enero y agosto de 2026 ya se habían registrado seis firmantes asesinados en Colombia. Con este caso, la cifra podría ascender a ocho. La Defensoría del Pueblo, por su parte, ha advertido que más de 480 firmantes han sido asesinados desde la firma del Acuerdo en 2016, lo que mantiene encendidas las alarmas sobre las garantías de seguridad en el país.
Organizaciones sociales exigieron el esclarecimiento del doble homicidio y medidas efectivas para evitar que nuevos hechos de violencia sigan cobrando la vida de quienes trabajan por la paz y la transformación social de los territorios.