Victoria Eugenia Atehortúa Tobón
Altas temperaturas, sequías, riesgo de incendios y posibles afectaciones en agua y energía pueden comprometer procesos críticos en sectores estratégicos. SACS Group recomienda fortalecer planes de continuidad y preparar equipos antes de que la contingencia afecte la operación.

El fortalecimiento del fenómeno de El Niño en Colombia dejó de ser únicamente un reto ambiental y se convirtió en un riesgo empresarial que amenaza la continuidad de operaciones en sectores estratégicos de la economía.
Las altas temperaturas, la reducción de caudales, el incremento del riesgo de incendios forestales y las posibles afectaciones en el suministro de agua y energía pueden interrumpir procesos críticos, afectar cadenas de abastecimiento y comprometer la infraestructura esencial de empresas en hidrocarburos, energía, minería, agroindustria, manufactura, construcción, logística, transporte, salud y saneamiento básico.
De acuerdo con SACS Group, la preparación no comienza cuando ocurre la emergencia. “El fenómeno de El Niño no debe verse únicamente como un evento climático, sino como un riesgo empresarial que puede comprometer la continuidad del negocio. Las organizaciones resilientes gestionan el riesgo con anticipación, fortalecen sus capacidades y preparan a sus personas para proteger la vida, la operación y la sostenibilidad del negocio”, afirmó Carolina López Pérez, gerente técnica para Latinoamérica.
Siete prioridades para las empresas
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Actualizar y socializar planes de contingencia frente a sequías, calor extremo e incendios.
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Identificar procesos críticos que dependen de agua y energía, y definir alternativas.
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Fortalecer la prevención y respuesta ante incendios, revisando sistemas y protocolos.
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Proteger a los trabajadores frente a condiciones extremas con medidas de hidratación, pausas activas y control de exposición.
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Evaluar la resiliencia de la cadena de suministro, identificando proveedores críticos y alternativas de abastecimiento.
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Definir responsables y fortalecer la comunicación durante una contingencia.
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Validar los planes con simulacros y auditorías para comprobar su efectividad.
Para SACS Group, prepararse frente a El Niño significa desarrollar capacidades organizacionales que permitan anticipar riesgos, proteger a las personas y asegurar la continuidad de las operaciones. “La continuidad del negocio no se construye cuando ocurre la emergencia, sino mucho antes”, concluyó López Pérez.